miércoles, 9 de septiembre de 2015

PALABRAS DE NUESTRO SECRETARIO EN EL GRAN ASADO DE AÑO NUEVO*



En mi caracter de Secretario del Teatrito rioplatense de entidades me veo en la necesidad de decir unas palabras con respecto a este Tiempo que inicia. En cuanto al Teatrito podemos decir, para aquellos que nos visitan por primera vez, que se trata una institución sin fines precisos pero que en líneas generales busca interpretar las simbologías universales desde una visión localista. Huelga decir, desde este aspecto, que se nos hacía indispensable encarar este asunto del Tiempo y su calendario.

Sin embargo, la aplicación de una Nueva Era no es una tarea sencilla. A lo largo de nuestro Año Cero el Teatrito recibió una buena cantidad de comentarios acerca del Calendario junto a una frase que se extendió como un mantra: 'no entiendo nada'

¡Eso decían incluso nuestros más conspicuos colaboradores!: 'no entiendo nada'

El Teatrito comprende perfectamente el desconcierto, porque al Tiempo, al igual que al calendario que marca su paso, no se lo puede entender, solo se lo puede aceptar. Como alguna vez aceptamos a este inmediatamente anterior al del Teatrito y que se dio en llamar sistema gregoriano.

Ese calendario, el gregoriano, es una mezcla de mitologías orientales, astrología sumeria, elementos de la tradición judía, dioses paganos, cálculos alejandrinos, divinidades etruscas, añadidos autoreferenciales de emperadores romanos y escatología salvífica cristiana.

Por un lado tenemos que los meses de septiembre a diciembre eran, en su origen, los ubicados entre el séptimo al décimo lugar. Los mismos quedaron en una posición singular cuando un rey de Roma agregó los meses de enero y febrero como los primeros del año. El mes de febrero terminó con 28 días solo por una superstición. El mes de julio fue nombrado así por el mismo Julio César y Augusto no quiso ser menos y decidió tener su propio mes en agosto. Los nombres de los días fueron puestos en Alejandría y la semana es un préstamo judío con influencia asiria. El año gregoriano fue impuesto hace 430 años y su principal preocupación se basa en que la pascua cristiana nunca coincida con la pascua judía.

Ante tales arbitrariedades el Teatrito prefiere tener las suyas. Y es por eso que estamos reunidos ahora, aquí, porque queremos ver el tiempo desde un capricho propio, y desde una disposición que apele a absurdos que sean nuestros. Queremos denotar un tiempo desde la autonomía de nuestros despropósitos y otorgarle a ese tiempo el oficio de nuestra particularidad. Y así agradecemos a todos los que esta noche nos acompañan en este tiempo, más cercano, amigable y personal. Con menos consecuencias que aquel que se nos impone a diario.

Les propongo entonces que siendo las doce alcemos las copas y brindemos:

¡Viva el Tiempo libre! ¡Viva el Teatrito! y ¡Feliz Año Nuevo!


* entrada publicada mucho más tarde, de estas palabras pronunciadas en vísperas de Nada de la Primera del Año Uno.

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